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#贵金属行情下跌 La maldición del aumento explosivo del oro y la plata: la locura y la desilusión que se repiten en la historia
La historia siempre se repite con una sorprendente similitud. ¡Porque la naturaleza humana nunca cambia!
El oro y la plata, como activos defensivos contra riesgos, han experimentado recientes picos y caídas vertiginosas, saltando de un lado a otro más que las criptomonedas, dejando a todos asombrados.
En la historia, han ocurrido dos casos similares: una en 1987, cuando el oro se duplicó y la plata subió un 70%, para luego ser cortados a la mitad; y otra en 2011, cuando el oro también se duplicó y la plata se multiplicó varias veces. En ambos casos, ambos activos fueron cortados a la mitad y sus precios permanecieron en niveles bajos durante 10 años.
La historia ha demostrado una y otra vez que, tras un aumento explosivo, el oro y la plata siempre se cortan a la mitad, y quienes quedan atrapados en la subida suelen estar en esa situación durante más de 10 años.
Recientemente, el precio del oro superó los 5500 dólares, y la plata ha subido más del 50% en lo que va de año, con una volatilidad incluso mayor que la de las criptomonedas, conocidas por su alto riesgo.
Los participantes del mercado se dividen en dos bandos: uno que cree que “esta vez es diferente”, apoyándose en la compra de bancos centrales y la demanda industrial para sostener los precios; y otro que rememora los registros históricos y advierte sobre una caída inminente.
01 Revisión histórica
En la historia, hay dos casos clásicos de picos explosivos en el oro y la plata, cuyos resultados fueron bastante dramáticos. Muchos ahora, al ver el mercado tan caliente, tienden a olvidar las lecciones del pasado.
El primero fue en 1979-1980, en un contexto de inflación galopante provocada por la crisis del petróleo. El segundo fue en 2010-2011, en un escenario de liquidez excesiva tras la crisis financiera.
La comparación a continuación muestra de manera más visual la sorprendente similitud entre estas dos explosiones y caídas:
Auge 1979-1980
· Contexto y catalizadores: crisis del petróleo que generó una inflación descontrolada; manipulación especulativa de los hermanos Hunt.
· Rendimiento del oro: de 200 a 850 dólares.
· Rendimiento de la plata: de 6 a 50 dólares.
· Caída abrupta: el oro se cortó a la mitad en dos meses; la plata cayó casi un 80% hasta 10 dólares.
· Impacto posterior: el mercado entró en un período de congelamiento de 20 años.
Auge 2010-2011
· Contexto y catalizadores: expansión cuantitativa global tras la crisis financiera.
· Rendimiento del oro: de 1000 a 1921 dólares.
· Rendimiento de la plata: de más de 10 dólares a 49.8 dólares.
· Caída abrupta: el máximo retroceso del oro fue del 45%; la plata cayó más del 70%.
· Impacto posterior: años de bajadas y consolidación, con inversores atrapados en niveles altos durante mucho tiempo.
02 La inevitabilidad de la caída
¿Por qué después de cada auge tan fuerte la caída es tan brutal? La principal razón es el apalancamiento excesivo y la especulación. El caso de los hermanos Hunt en 1979-1980 es un ejemplo clásico: acumularon plata con grandes fondos, pero al modificarse las reglas del mercado, su cadena de financiamiento se rompió, provocando un colapso.
La caída de 2011 fue similar. Cuando el mercado cambió de dirección, los inversores con alto apalancamiento se vieron forzados a cerrar posiciones, acelerando la caída. En solo tres días de negociación, el oro retrocedió hasta un 15%, y la plata cayó más del 35%, con muchos inversores en pérdidas totales.
Otra causa importante es el cambio en el entorno macroeconómico. La explosión de los metales preciosos suele ocurrir en tiempos de crisis; cuando la crisis se alivia o cambian las políticas, la demanda de refugio disminuye. En septiembre de 2011, la caída del oro fue significativa, en parte porque la Reserva Federal fracasó en su QE3 y aplicó “operaciones de distorsión”, alterando las expectativas de liquidez del mercado.
03 La diferenciación en la tendencia bajista
Incluso en momentos en que los metales preciosos en general caen, el comportamiento del oro y la plata no siempre es igual. La plata, con una mayor sensibilidad a la economía y un fuerte componente industrial, suele caer mucho más que el oro.
Los datos históricos muestran que, tras un mercado alcista, el retroceso promedio del oro supera el 30%, mientras que la plata suele caer más del 50%. Esta diferencia es aún más marcada en tiempos de crisis. Cuando las perspectivas económicas son pesimistas, la demanda industrial de plata disminuye, ejerciendo mayor presión sobre su precio.
La relación oro/plata es un indicador clave para observar esta diferenciación. Cuando aumenta el apetito por refugio, la escasez y la función monetaria del oro hacen que su relación con la plata suba; y cuando la economía se recupera, la mayor importancia industrial de la plata hace que la relación baje.
04 La “nueva historia” actual
Frente a la situación actual, muchos creen que “esta vez es diferente”. Los tres factores nuevos que respaldan esta idea son: la compra continua de oro por parte de los bancos centrales, la aceleración de la tendencia a desdolarizar y el auge de la demanda industrial de la plata.
Los bancos centrales han comprado más de 1000 toneladas de oro cada año durante tres años consecutivos, alcanzando en 2024 las 1045 toneladas. Esta demanda oficial proporciona un soporte sin precedentes para el oro.
Al mismo tiempo, la plata está expandiendo su uso en energías renovables, vehículos eléctricos, centros de datos de IA y otros sectores, creando un déficit estructural de demanda. Esto hace que la plata tenga un doble carácter: como activo de refugio y como metal industrial.
05 La ley de la inevitabilidad
A pesar de estas nuevas historias, las leyes de la historia siguen siendo una advertencia. Cuando los precios se alejan de los fundamentos, la corrección casi siempre es inevitable. Cuanto más fuerte suben, mayor será la corrección futura; esto es casi una regla inquebrantable en el mercado de metales preciosos.
El precio actual del oro ya está muy por encima de los indicadores tradicionales, como la tasa de interés real y la correlación con el índice del dólar. En estas condiciones, cualquier movimiento puede desencadenar una corrección violenta.
En 2025, el oro habrá subido más del 60%, logrando su mejor año en casi medio siglo, y la plata más del 120%. Este aumento acelerado en sí mismo acumula riesgos.
Cuando el oro supere los 5500 dólares y la plata alcance los 120 dólares, la euforia del mercado recordará las apuestas locas de los hermanos Hunt en 1980 o a los inversores que confiaron en que “el oro siempre sube” en 2011.
Por más atractiva que sea la historia, el mercado siempre enseñará de la manera más dura a quienes olvidan la historia.