El 20 de enero, Bitcoin experimentó una fuerte corrección. Después de mantenerse por encima de los 95,000 dólares durante el fin de semana, de repente cayó a la zona de los 91,000 dólares, llegando incluso a tocar los 90,000 dólares en el mínimo intradía, un soporte clave. La caída en 24 horas fue del 2-3%, pero lo más violento fue el desplome en esas dos horas, que superó los 4,000 dólares en bajada, liquidando completamente a los largos apalancados, con un monto de liquidaciones diarias que alcanzó los 860 millones de dólares.



El detonante de esta caída catastrófica fue aún más claro: Trump volvió a lanzar amenazas duras. Anunció la imposición de aranceles adicionales a varios países europeos (Dinamarca, Alemania, Francia, Reino Unido, Noruega, etc.), con la misma vieja excusa: la propiedad de Groenlandia. La política arancelaria comenzó con un 10%, y para junio se planea subir al 25%, a menos que Estados Unidos pueda "adquirir completamente" Groenlandia.

Tan pronto como se conoció la noticia, el sentimiento de refugio en activos seguros explotó a nivel global. Los futuros de las acciones estadounidenses cayeron, y el dinero se volcó en masa hacia el oro y la plata, considerados activos de refugio. El oro alcanzó hoy un nuevo máximo histórico, superando los 4,700 dólares por onza (algunos datos incluso muestran más de 4,730). Como activo de alto beta, BTC fue el primero en ser afectado, convirtiéndose en el objetivo principal de las liquidaciones.

Lo que agravó la situación fue el problema de liquidez causado por el MLK Day. El mercado estadounidense estuvo cerrado, la liquidez era escasa, y cualquier movimiento pequeño podía desencadenar un "flash crash". Con tantos apalancamientos en los mercados de derivados, un solo detonante podía provocar una reacción en cadena, y muchos ya están hablando de un "Lunes negro".

Sin embargo, al analizar fríamente los datos en cadena y la estructura del mercado, esto parece más una acción de limpieza y desapalancamiento saludable, y no una señal de que la tendencia alcista haya terminado. Tras las liquidaciones de los largos, el apalancamiento general ha disminuido notablemente, y la tasa de financiación (funding rate) ha pasado de neutral a una tendencia a la baja. La tendencia de los cortos no se ha ampliado, lo que indica que el mercado está en proceso de autorreparación. La volatilidad extrema a corto plazo suele ser parte del proceso de consolidación.
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