La trampa del apalancamiento: los inversores minoristas persiguen las operaciones de impulso en todo lo que surge. Cuando los flujos de capital comienzan a moverse, el FOMO se activa con fuerza—todos corren con dinero prestado, cabalgando la ola de ganancias rápidas. Pero aquí está la cuestión: la deuda de margen sigue acumulándose mientras la volatilidad permanece impredecible. El patrón se repite: aumento por hype, pánico en la corrección. Es un manual clásico de burbuja donde el sentimiento impulsa la operación, no los fundamentos. Los que siguen el impulso pueden obtener ganancias en el camino hacia arriba, pero ¿el desenlace? Ahí es donde las posiciones se rompen y las llamadas de margen afectan de manera diferente.

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