Muchos emprendedores y profesionales de Web3 admiran la cultura de algunas empresas de élite, como la búsqueda de una filosofía laboral 'sin ego' o la creencia en el pensamiento de 'primeros principios'. Suena hermoso y racional. Pero solo después de intentarlo uno se da cuenta de que estas cosas son increíblemente difíciles de lograr. ¿Por qué? Porque el orgullo, la arrogancia y las emociones no son cosas que puedan eliminarse simplemente con persuasión racional. Ya están arraigadas en lo más profundo del ser humano. Por muy sofisticados que sean los conceptos de gestión, no pueden cambiar esas raíces profundas de la naturaleza humana. Por lo tanto, en lugar de copiar ciegamente estas culturas empresariales idealizadas, es mejor reconocer primero nuestras limitaciones y, sobre esa base, buscar una forma de avanzar.

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