El gasto de los consumidores sigue siendo la columna vertebral de la economía de EE. UU., pero 2026 revelará nuevas fracturas en esta base. La recuperación en forma de K—donde los segmentos acomodados prosperan mientras los grupos de ingresos medios y bajos luchan—está remodelando drásticamente los patrones de gasto. Los altos ingresos siguen invirtiendo capital en activos y bienes discrecionales, mientras que la estagnación salarial pesa sobre la demanda del mercado masivo. Esta divergencia importa para cualquiera que siga los ciclos macroeconómicos. Las clases de activos tradicionalmente sensibles al impulso del consumidor enfrentarán vientos en contra por la destrucción de la demanda en la base de la pirámide. Observa cómo se desarrolla esto: el gasto en lujo puede mantenerse estable, pero el comercio minorista y los servicios tradicionales enfrentarán presión. Para los inversores, la pregunta ya no es si el gasto impulsa la economía—sino de quién es ese gasto, y por cuánto tiempo.

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