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#美股存储板块跌幅扩大 #WCTCS9 #每周来晒 Qué nos enseñan los tres ciclos alcistas y bajistas de Bitcoin sobre la IA: los duros retrocesos son parte de las grandes narrativas



Últimamente, los inversores que tienen acciones tecnológicas comparten una sensación: las pérdidas en sus cuentas no dejan de crecer. Al principio aún podían mantener su confianza en la lógica a largo plazo del sector, pero, a medida que los precios caían, su convicción empezaba a tambalearse.

Al ver opiniones bajistas por todas partes, no podemos evitar preguntarnos una y otra vez: ¿ya se agotó la historia de la IA? ¿Se acabó definitivamente la tendencia principal de este ciclo? Cuando sufrimos pérdidas, es fácil caer en una trampa mental: equiparar una caída de precios a corto plazo con la refutación de la narrativa subyacente. Basta con que caiga la cotización para echar por tierra todos nuestros juicios anteriores; basta con que el mercado se vuelva pesimista en bloque para concluir que el sector ha llegado a su fin. Para salir de este error de percepción, podemos adoptar otra perspectiva. Hoy no hablaremos de precios objetivo ni de cuándo podría producirse un rebote. Repasaremos un largo ciclo alcista y bajista para entender el sentimiento actual del mercado: los tres ciclos completos de Bitcoin.

Si observamos el gráfico logarítmico de Bitcoin a largo plazo, los tres ciclos alcistas y bajistas que abarcan más de una década presentan un guion sorprendentemente similar: inicio de la narrativa → gran tramo alcista → retroceso profundo de más del 50 % → consolidación de posiciones

Primer ciclo alcista y bajista: 2012–2015, una narrativa de nicho para los entusiastas de la tecnología

En sus inicios, Bitcoin solo circulaba en pequeños círculos de entusiastas de la criptografía; casi nadie del público general lo conocía y el volumen de negociación era bajo. Empezaron a surgir expectativas de reducción a la mitad y, después, se desató una espectacular subida: el precio pasó de unos pocos dólares a 1163 dólares y apareció por primera vez en los medios de comunicación generalistas. Tras alcanzar su máximo, llegó un cisne negro: la plataforma de intercambio MtGox quebró y el mercado empezó a decir que «Bitcoin es una estafa». El retroceso máximo llegó al 87 %. A mitad de la caída, prácticamente toda la red ya daba por terminada la historia.

Comenzó un largo periodo de consolidación en los mínimos. Los inversores especulativos a corto plazo asumieron pérdidas y se marcharon, mientras que los fondos a largo plazo fueron acumulando poco a poco posiciones a precios bajos. Así se consolidaron las posiciones y se sentaron las bases para el siguiente ciclo alcista.

Segundo ciclo alcista y bajista: 2015–2018, la burbuja que conquistó al público general

A finales de 2015, el sentimiento del mercado tocó fondo. La narrativa fue tomando forma: las criptomonedas pasaron de ser un experimento de nicho a convertirse en un activo accesible para el público general. En 2016 se produjo la reducción a la mitad y, en 2017, estalló la burbuja de las ICO. Pequeños inversores de todo el mundo entraron en masa y el precio llegó a un máximo de 19783 dólares. Tras la euforia, la burbuja estalló: los reguladores de todo el mundo endurecieron las normas y multitud de proyectos se hundieron. El retroceso máximo fue del 84 %. La confianza del mercado se desplomó por completo y un sinfín de participantes juraron no volver a tocar el activo. Los fondos con un alto apalancamiento quedaron liquidados y fueron expulsados del mercado; durante la consolidación en los mínimos, las posiciones cambiaron de manos.

Tercer ciclo alcista y bajista: 2018–2022, la narrativa de la inversión institucional

A finales de 2018, reinaba la desesperanza en el mercado. Mientras tanto, surgía discretamente una nueva narrativa: las instituciones de Wall Street estaban entrando, Bitcoin se consideraba un activo alternativo para diversificar carteras y empezaban a crecer las expectativas de un ETF al contado.

La reducción a la mitad de 2020, sumada a la flexibilización de la liquidez mundial, llevó el precio hasta los 68789 dólares. La Reserva Federal inició un ciclo de subidas agresivas de tipos y, junto con el colapso de la stablecoin Terra, la liquidez se contrajo rápidamente. El retroceso máximo fue del 77 % y el pánico se extendió por todo el mercado. Los fondos a corto plazo se retiraron, mientras que aumentaba continuamente la proporción de titulares a largo plazo que mantenían sus activos bloqueados. Comenzó la fase de consolidación de posiciones en los mínimos.

En los tres ciclos alcistas y bajistas se repitió el mismo guion humano: durante las subidas, todo el mundo se suma al entusiasmo y sueña con el potencial futuro; a mitad de los retrocesos profundos, se impone un consenso unánime en el mercado: la historia se acabó. Pero, al mirar atrás, vemos que las caídas eliminaron sobre todo el capital especulativo a corto plazo y las valoraciones infladas por la burbuja, no la gran narrativa que originó el movimiento.

Esta es la cruel realidad de los grandes movimientos impulsados por una narrativa: los momentos de mayor desesperación no suelen ser el final del ciclo, sino la etapa más dolorosa del traspaso de posiciones.

Al llegar aquí, muchos lectores pueden sacar una conclusión equivocada: ¿acaso el sector de la IA también multiplicará su valor por cien, como Bitcoin? En absoluto.

Bitcoin y la IA pueden compartir un patrón emocional de mercado, pero sus activos subyacentes son completamente distintos.

Bitcoin no tiene empresas físicas detrás, ni ingresos ni flujo de caja, y no genera valor real para la producción social.

Su valor se basa en el consenso mundial, la liquidez del dólar y las expectativas de oferta. Si ese consenso se derrumba, el activo carece de fundamentos que lo protejan.

La cadena industrial de la IA es completamente diferente: se trata de una industria real. Los módulos ópticos, los chips de computación y los servidores están respaldados por inversiones de capital en capacidad de cómputo que se están materializando continuamente en todo el mundo. Las empresas tienen pedidos, capacidad de producción e ingresos, y pueden generar beneficios operativos.

La IA es una revolución de la productividad que está cambiando la eficiencia productiva de todos los sectores, y su implementación en la industria ya está ocurriendo de verdad.

✅ Lo que sí se puede tener en cuenta: los patrones emocionales de los movimientos impulsados por grandes narrativas. A una gran subida le sigue inevitablemente una corrección profunda; durante las caídas, el mercado se vuelve pesimista en bloque; el pánico suele eliminar las posiciones especulativas a corto plazo, pero no significa que la lógica de la industria haya desaparecido.

❌ Lo que no se debe extrapolar: la magnitud de las subidas, el riesgo de los activos y la lógica que impulsa el movimiento.

El sector de la IA no repetirá las subidas vertiginosas de Bitcoin. Las acciones del sector se comportarán de manera muy dispar. Incluso si las perspectivas a largo plazo del sector son favorables, los valores temáticos sin resultados que los respalden difícilmente podrán mantener una tendencia alcista.

En pocas palabras: la historia de Bitcoin no es una bola de cristal para predecir el precio de las acciones de IA, sino un espejo que refleja la naturaleza humana, inmutable tanto en la euforia de las burbujas alcistas como en el pánico de los mercados bajistas. La angustia que viven hoy los inversores en IA tiene, en esencia, el mismo origen que la de quienes mantuvieron Bitcoin durante sus tres periodos de retroceso. Durante las grandes subidas, el mercado incorpora de golpe las expectativas optimistas de varios años y descuenta ampliamente las valoraciones. Cuando esas expectativas empiezan a enfriarse, llegan las caídas de valoración. El descenso continuo de las cotizaciones no hace más que intensificar nuestros temores. Es muy fácil interpretar, sin más, una «corrección de valoración» como una «refutación de la industria».

Aquí tienes 3 recomendaciones para ajustar tu percepción, dirigidas a los inversores en IA que hoy sienten ansiedad:

1. Diferenciar entre «fluctuaciones de valoración» y «refutación de la lógica de la industria»

Que caiga un sector ≠ que la industria de la IA haya llegado a su fin.

El desarrollo de una industria avanza de forma gradual y constante; las fluctuaciones de las cotizaciones son oscilaciones no lineales provocadas por el capital y las expectativas. Una revolución tecnológica no se detiene porque un sector sufra una caída temporal. La demanda de capacidad de cómputo, la implementación de modelos multimodales y la transformación inteligente de las industrias siguen avanzando.

2. Las grandes industrias nunca suben «en línea recta».

En cualquier sector marcado por un cambio tecnológico que dura una década, la tendencia del mercado avanza en espiral, con grandes retrocesos por el camino. Las subidas en línea recta solo existen en la imaginación. Las correcciones profundas forman parte de los ciclos de largo plazo; no son una anomalía. Todas las grandes tendencias pasan por una y otra ronda de desinflamiento de burbujas y cambios de manos.

3. Confiar en el sector ≠ mantener todos los valores a ciegas; hay que aprender a aceptar la divergencia

Aunque la lógica a largo plazo del sector de la IA se mantenga, no todas las acciones subirán. En el futuro, el capital seguirá dejando de lado a las empresas que se basan únicamente en la especulación temática, no tienen pedidos o no pueden convertir sus negocios en beneficios. Los recursos se concentrarán cada vez más en los líderes capaces de obtener resultados de forma sostenida. Elegir el sector adecuado es solo el primer paso; seleccionar empresas con fundamentos sólidos es la clave para atravesar la volatilidad.

Lo que más pone a prueba a los inversores no es nunca el espectacular tramo alcista, sino el largo periodo de formación de un suelo que viene después.

Cuando los precios caen, el pesimismo que inunda el mercado puede influir fácilmente en nuestro juicio. Los tres ciclos alcistas y bajistas de Bitcoin nos enseñan que, cuando el mercado dicta por unanimidad la «sentencia de muerte» de una gran narrativa, vale la pena detenerse y reflexionar con calma: ¿qué ha desaparecido realmente, la lógica fundamental de la industria o la confianza del capital especulativo a corto plazo?

Por supuesto, la historia no se repite de forma sencilla. Los ciclos solo pueden ayudarnos a mantener la calma; no garantizan ganancias futuras. Al final, invertir exige volver a los fundamentos de las empresas y respetar la volatilidad del mercado.
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HighAmbition
hace 3 horas
Primera revisión
¿Cuál es la señal aquí? 🧐
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