Esperar a que se acepte tu du’a puede sentirse pesado, especialmente cuando los días se convierten en meses y nada parece cambiar, pero Allah nunca te está ignorando. Él escucha cada susurro, cada lágrima, cada súplica silenciosa que haces. A veces, la demora no es una negación sino protección, preparación, o algo mejor que está siendo escrito para ti. Puede que estés contando el tiempo, pero Allah está preparando el resultado con perfecta sabiduría. Y un día, cuando la respuesta finalmente llegue de la manera correcta y en el momento adecuado, te darás cuenta de que la espera en sí misma fue parte de la misericordia.

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