Alguien dijo: “Si toda el agua de lluvia no pasa por ríos, lagos y lagunas, y fluye directamente al mar, toda la tierra quedará sin hierba.” Esta frase, en apariencia, habla de las leyes naturales, pero en esencia se refiere a la lógica de autoconservación de un sistema autoritario en tiempos de declive económico.


El agua de lluvia es la riqueza, la confianza, la moneda y la productividad creadas por la sociedad;
los ríos, lagos y lagunas representan a los residentes comunes, las empresas privadas, las pequeñas y medianas empresas y el mercado de consumo;
el mar, a su vez, simboliza a los departamentos gubernamentales, el sistema estatal, las grandes instituciones financieras, y en un sentido más amplio, la concentración de poder y capital.
Cuando la economía todavía tiene espacio para crecer, el sistema necesita que una parte del agua de lluvia pase por el sector privado, porque la vitalidad del sector privado puede seguir creando riqueza.
Pero cuando la economía ya no puede revertir su declive, el objetivo principal de los gobernantes deja de ser nutrir el ecosistema, y pasa a ser mantener su propio funcionamiento.
Por eso, las políticas comienzan a mostrar dos direcciones: por un lado, extraer continuamente activos del sector privado mediante impuestos, deudas, tierras, finanzas, regulación y revaloración de activos;
por otro lado, mediante expansión monetaria, dilución de crédito y transferencia de costos, se diluyen continuamente las riquezas ya existentes en manos de las personas comunes.
A simple vista, parece que hay una inundación de recursos, y la sociedad no carece de agua;
pero estas aguas no fluyen realmente hacia los ríos, lagos y lagunas, sino que circulan entre el poder, las finanzas y las grandes instituciones.
Lo que recibe el sector privado no es un nutriente, sino una presión extraída tras ser drenada.
Por lo tanto, el problema real no es que llueva poco, sino que el agua de lluvia cambia su dirección.
Cuando el agua de lluvia pasa por alto los ríos, lagos y lagunas, y fluye directamente al mar, lo que finalmente se forma no es prosperidad, sino una sociedad que solo tiene un centro y carece de una capa intermedia.
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