Lo que se dice en la calle es que Trump planea presionar al Congreso para implementar un límite rígido del 10% en las tarifas de las tarjetas de crédito. Esto es realmente bastante importante si avanza; estamos hablando de reestructurar cómo funciona la infraestructura de pagos tradicional a un nivel fundamental.



¿Por qué esto importa más allá del mundo financiero? Algunas razones. Primero, señala hacia dónde podría dirigirse la presión regulatoria en el próximo ciclo. Segundo, destaca lo roto que se siente el sistema actual para los usuarios convencionales: las tarifas están tan fuera de control que se han convertido en un tema de política. Tercero, y aquí es donde se vuelve interesante para el espacio cripto: obliga a una comparación real. Los protocolos DeFi, las stablecoins y las vías de pago descentralizadas de repente no parecen tan exóticos cuando los comparas con una estructura de tarifas del 10%.

Sin embargo, la logística es complicada. El Congreso tendría que legislar esto realmente, la dinámica competitiva entre emisores de tarjetas y redes de pago cambiaría drásticamente, y los comerciantes adaptarían sus precios. Pero la dirección importa: las finanzas tradicionales se vuelven cada vez más difíciles de ignorar por estar demasiado infladas.
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