El S&P 500 alcanzó un máximo histórico el viernes (7 de agosto), con una ganancia semanal del 3,6 %, marcando su mejor semana desde abril, ya que las nóminas no agrícolas de EE. UU. de julio cayeron inesperadamente en 23.000, frente a las expectativas de un aumento de 23.000. La tasa de desempleo bajó al 4,1 %, por debajo del 4,2 % previsto. Los datos de CME FedWatch muestran que los operadores ahora esperan que la Reserva Federal mantenga las tasas estables en septiembre, en el 3,50-3,75 %, frente a una probabilidad de subida de tasas del 55 % apenas un día antes.
El índice Nasdaq Composite subió un 5,2 % en la semana, mientras que el Dow Jones avanzó casi un 3 % y el Índice de Semiconductores de Filadelfia ganó un 2,56 % durante la jornada. Saira Malik, directora de inversiones de Nuveen, señaló que los datos de empleo más débiles «no refuerzan la necesidad de que la Fed suba las tasas», lo que respaldó el giro del mercado hacia la renta variable.