De acuerdo con JTB, se espera que el número de turistas japoneses en el extranjero disminuya un 8,8% hasta 2,17 millones durante las vacaciones de verano (15 de julio-31 de agosto), lo que supone la primera caída desde que comenzó la recuperación posterior a la pandemia en 2023. El yen débil y el aumento de los costos están frenando la demanda, especialmente para destinos de larga distancia como Norteamérica y Australia.
Se prevé que el gasto por persona aumente un 6,3% hasta 323.000 yenes (aproximadamente 2.000 dólares), impulsado por la depreciación de la divisa y por tarifas aéreas más altas vinculadas a las tensiones en Oriente Medio y recargos por combustible elevados.